Al llegar la obscura noche,
te despiertos con mi silencio,
tengo aun deseo de amarte.
Sigiloso te acecho
con esa ternura y esa
suavidad,
con este único trato,
Logro cautivar tu atención
para poder nuevamente conquistarte
con mi
dulce tentación ...
El camino al acecho
ya está andado para poder comer
el fruto prohibido.
Mis suaves caricias en tu
cuerpo,
dulcemente te beso tus labios
y me entrego justo para hacerte mía...
Vivimos el momento
entre susurro y gemidos
y lo hacemos especial.
Te hago sentir, vibrar y hasta gemir
con esta única sensación
llevándote al éxtasis de amor.
En mi silencio te haré saber
que serás para mí
porque será una noche especial.
Gritas entre las sabanas de
sedas
a viva voz:
“Hazme tuya te necesito mi amor”.
Autor: Santos M. González
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